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¿Esta vez Columbia validó la «nota roja»?

Marco Lara Khlar

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La Escuela de Graduados de Periodismo de la Universidad de Columbia reveló el miércoles [septiembre 14, 2011] la lista de los ganadores de los Premios Maria Moors Cabot 2011, conformada por los mexicanos El Diario de Juárez y Ríodoce, tabloide semanal de Culiacán, aparte del Arizona Daily Star y los periodistas Carlos Dada, director del salvadoreño elfaro.net, y Jean-Michel Leprince, canadiense.

Es el más antiguo y prestigioso reconocimiento al periodismo continental, concedido por una de las más significativas instituciones globales de formación periodística, con un jurado que este año integraron figuras como Josh Friedman (director de los premios), David C. Adams (Poder), José de Córdoba (The Wall Street Journal),  María Teresa Ronderos (Semana.com), Edward Schumacher-Matos (NPR) y Enrique Zileri (Caretas).

La convocatoria da cuenta del espíritu de estos premios, al precisar que con ellos «Se buscan ejemplos excepcionales de periodismo realizados por profesionales que hayan demostrado un compromiso inequívoco a la hora de cubrir las historias más importantes de la región a lo largo de su carrera profesional. El comité y el decano tienen un especial interés en descubrir periodistas y medios que hayan contribuido, de manera seria y sostenida, al entendimiento interamericano a través de su cobertura de las Américas. También están interesados en galardonar a aquellos periodistas que hayan participado de manera activa en la defensa de la libertad de prensa en las Américas».

Al dar a conocer a los ganadores, Nicholas Lemann, decano de la Escuela de Graduados de Periodismo de Columbia, ponderó en su discurso el desempeño de los dos «valientes» impresos mexicanos galardonados, por enfrentar a los narcotraficantes; la calidad e independencia del estupendo medio virtual que dirige Dada en El Salvador; el trabajo de Leprince, cuyas «escenas e historias de la vida real con demasiada frecuencia no aparecen en la televisión de Estados Unidos», y la cobertura «profunda y matizada de la frontera México-Estados Unidos» del Arizona Daily Star.

Lemann presentó un perfil de cada ganador, añadiendo que este «periodismo de alta calidad es ejemplo para los periodistas y los dueños de los medios en las Américas».

Más o menos, conozco el trabajo de los premiados y me parece que todos lo merecen, por diferentes razones, aunque me emocionó el concedido a Dada: él y su gran equipo de colegas de elfaro.net son de lo mejor del periodismo latinoamericano.

Me llamó la atención, en cambio, el caso de Ríodoce. Así lo razonó Lemann, mencionando también a El Diario de Juárez: «México es uno de los lugares más peligrosos en el mundo para ser periodista. Treinta periodistas fueron asesinados y siete más desaparecieron en los últimos cinco años... Pistoleros ametrallan y lanzan granadas a los medios de comunicación. Las amenazas de muerte son frecuentes. En dos de las ciudades más peligrosas en México –Ciudad Juárez, Chihuahua, y Culiacán, Sinaloa– periodistas regionales resisten con coraje. Honramos a El Diario de Juárez y Ríodoce de Culiacán para alentar a todos los periodistas excepcionales en todo México que desafían a la muerte para hacer sus trabajos…».

Es verdad. Bajo el liderazgo de Ismael Bojórquez, durante casi una década Ríodoce y su puñado de valientes periodistas ha registrado de manera sistemática los mecanismos de articulación entre el poder político y económico y la delincuencia organizada, algo particularmente peligroso en Sinaloa, cuna de violentas estirpes criminales.

Pero, recogiendo las tradiciones de Proceso [Ciudad de México], y Zeta [Tijuana], lo ha hecho con estilo estridente, catastrofista, de fin del mundo, e historias basadas de manera predominante en expedientes judiciales filtrados, declaraciones ministeriales de personas imputadas de delito y/o testimonios tantas veces anónimos, aportados por instituciones de la política criminal, por vías formales o informales, sin someter la información a estándares editoriales, éticos y legales explícitos, transparentes y conocidos la gente.

Es decir, Ríodoce es un valiente medio, pero de «nota roja» y, en consecuencia, virtual instrumento de juicios mediáticos, con portadas y contenidos rebosantes de acusaciones no siempre fundadas, recargada y colorida tipografía, ciudadanos demonizados, cadáveres y sobrecogedoras escenas de violencia y crimen, sin respeto por los derechos de los protagonistas de las noticias –que incluye un spot de comercialización que dice «El que no enseña…», antecedido por una joven desnuda en posición sugestiva.

No digo que Ríodoce no merezca el reconocimiento de la Universidad de Columbia, pero bien podría aprovechar los fondos y el prestigio de los que está dotado el premio para dar un paso más, profesionalizándose en beneficio de su comunidad y del devenir del periodismo, informando como lo ha hecho, pero sin ser funcional al anacrónico sistema de justicia penal incompetente, violador de derechos y corrupto que aun sufrimos en México.

Tuit

El querido y talentoso reportero Diego Osorno, por cierto, obtuvo el Primer Lugar del Premio Latinoamericano de Periodismo sobre Drogas. ¡Felicidades!

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